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La Hoja Otoñal

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Una hoja otoñal repiqueteaba contra la ventana,
una y otra vez en busca de abrigo.
Juan no podía evitar verla y hacerla entrar.
Al abrir la ventana y cruzar el umbral de la casa,
la hoja había "desaparecido",
el verano había llegado.
El invierno despertó, y con él, el otoño siguiente.
Juan se asomó a la ventana,
y vio como la "misma" hoja otoñal,
bailaba en el viento y le saludaba por la ventana.

Última actualización el Miércoles, 16 de Noviembre de 2011 13:41  

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Un Discernimiento para Ahora

¡Qué estúpido es pecar temeraria o imprudentemente
mientras el dharma puro se esparce a tu alrededor;
qué tonto gastar el tiempo de tu vida sin sentido,
cuando es don tan raro obtener el valioso cuerpo humano;
qué ridículo atarse a una ciudad-prisión y allí permanecer;
qué risible pelear y querellarse con esposas y parientes
que apenas si son visitantes pasajeros;
cuán vano estimar palabras dulces y tiernas
que apenas son ecos vacíos en un sueño;
cuán fatuo malgastar la vida litigando con enemigos
que son como flores delicadas;
qué tonto es atormentarse hasta la agonía pensando en la familia,
que nos ata a la mansión de maya;
qué estúpido restringirse a la tarea del dinero y de la propiedad,
que es la deuda contraída sobre el préstamo que otros nos hacen;
qué ridículo embellecer y engalanar el cuerpo,
que es vaso lleno de inmundicia;
qué fatuo excitar cada nervio con riqueza y bienes
y descuidar el néctar de la enseñanza interior!